Cena maridaje: Enate & El Gastrónomo

“Jugador de chica, perdedor de mus”. Una frase que me ha marcado desde la adolescencia y que siempre me recuerda que los típicos tópicos no tienen por qué cumplirse a rajatabla.

Una tarde como tantas otras de un, por aquel entonces, largo verano, el mus era nuestro mayor entretenimiento. Yo he de admitir que no he sabido jugar en la vida; sin embargo, he tenido siempre mucha suerte. La suerte del principiante, que se llama. Ese día en que el final de la partida estaba a punto de decidirse, yo era mano y tenía una muy buena chica, así que decidí aprovechar mi situación privilegiada y echar un órdago cuando llegó el momento. El resultado fue que se acabó la partida con una indiscutible victoria por parte de mi equipo y ante la perplejidad de los espectadores que circulaban por allí.

También he oído por ahí que “el bebedor de vino blanco jamás será un buen bebedor de vino”. Pues a mí muy pocas veces me verán con una copa de tinto o rosado en la mano; así que aten cabos, señores. La cosa es simple: me gusta lo fresco, lo que no puede enmascarar el sabor de la comida, aquello que es “fácil de beber”. Me gusta el tinto, sí, pero me veo todavía demasiado joven. Quizá sea una percepción que tengo, no lo sé, pero de momento sigo y seguiré inclinándome por el blanco. Es un hecho.

Una de las ocasiones en las que pude disfrutar, sí, efectivamente: disfrutar, de unos cuantos buenos vinos blancos, tintos y rosados, fue en una cena maridaje con Bodegas Enate en el restaurante El Gastrónomo.

Me imaginaba lo que me podía esperar, sobre todo porque sabía que iba a compartir mesa con Dulce Iborra y Joseca Arnau, y las risas estaban aseguradas. Pero, aunque había visto el menú y sabía los nombres del resto de invitados, no me hacía a la idea de cómo acabaría la cena.

Entré por la puerta y me sentí como si estuviera en casa. La cálida bienvenida del servicio del restaurante, tan tradicional, la música en directo y el recibimiento del gran crítico y bloguero gastronómico Antonio Vergara, de Óscar Valle de Bodegas Enate y de Jesús Belinchón de Dicoval (distribuidora de Enate), consiguieron que me sintiera aún más cómoda.

La cena se desarrolló en varios actos. Óscar hacía unas amenas presentaciones de los vinos al tiempo que ponían los platos sobre la mesa. Tras servirnos una copa helada de Enate Chardonnay 234 de 2015 (100% chardonnay), mi favorito por su frescura y suavidad, comenzamos con una riquísima crema fría de manzana (al curry, aunque no en mi caso por mi intolerancia al conjunto de especias que lo componen), con virutas de trufa de verano

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a la que siguieron unas láminas de atún ahumado sobre fideos de calabacín, un plato sorprendente, fresco y que repetiría una y mil veces.

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Continuamos con un Enate Rosado de 2015 (100% cabernet sauvignon). Nada que ver con otros rosados, para mi gusto siempre sosos, sino al contrario, un vino joven pero con cuerpo y fuerza. Aunque para mí fue el vino más flojo, reconozco que maridado con el maravilloso steak tartare que tomamos hacía una combinación perfecta. El steak tartare de El Gastrónomo es popularmente conocido como el mejor de Valencia.

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Y ahora os cuento por qué: José Javier Martínez, heredero y dueño del restaurante fundado en 1985 por su padre, Antonio Martínez, es el encargado de mezclar los ingredientes de este plato a la vista del comensal. Una vez terminado, lo deja probar y el propio invitado es el que decide si hay que ponerle más o menos pimienta, mostaza… Todo a gusto del cliente y acompañado con unas patatitas paja recién hechas.

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Resultado: sabor delicado y suave, sencillamente sobresaliente.

Un Enate Chardonnay de 2014 fermentado en barrica (100% chardonnay) marcó el inicio de los segundos platos. Un blanco fuerte, de gran personalidad; el hermano mayor del primero. Con él llegó una sabrosa merluza al all i pebre en su perfecto punto de cocción.

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Considerando que éramos alrededor de 60 personas tomando a la vez este mismo plato, califico la labor del cocinero y co-fundador, José Antonio Balastegui, como una heroicidad con un resultado excelente.

En segundo lugar, acompañado de un Enate Reserva de 2009 (100% cabernet sauvignon) con 12 meses de crianza en barrica de roble francés, llegó el solomillo al foie natural de pato con sus patatitas.

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Impresionante: de punto, de sabor… De todo.

Y finalizamos con el postre: una cremosa y riquísima tarta de limón con merengue, maridada con una copa de Enate Gewürztraminer dulce de 2013. El mejor final.

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Una noche completamente diferente, amena y en la mejor compañía, solo empañada por un breve dolor de cabeza que se me quitó poco después de empezar a comer. Gracias a todo el equipo de El Gastrónomo, a Bodegas Enate y a mis acompañantes por una velada inolvidable.


Más información:

Dirección: Avenida del Primado Reig, 149 (Valencia)

Teléfono: 96 369 70 36

Precio: entre 30 y 40 euros por persona

Página web: www.elgastronomorestaurante.com

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