That’s Eat cumple su primer año… ¡Con Quique Dacosta!

Tenía muchas ganas, primero de que llegara esta fecha, pues hoy hace un año que, como comedora empedernida, empecé este proyecto gastronómico que tantos momentos de felicidad me ha dado. Y segundo, porque necesitaba una fecha especial para hablar de mi experiencia en Quique Dacosta.

Hoy me sobran los motivos para cumplir con mi “deber”, así que aquí os dejo este nuevo post con todos los detalles de mi visita al templo culinario del cacereño (sí, aunque parezca mentira no es valenciano), Quique Dacosta. ¡Bon profit!

Como adelantaba en mi post sobre Oliva hace unas semanas, llevaba años esperando hacer efectivo un regalo de cumpleaños muy especial: una cena en el restaurante de Quique Dacosta en Denia. Llegaron mis 29 y, por fin, la ansiada visita a este tres estrellas Michelin. Con muchos nervios e ilusión llegué, acompañada de mis personas favoritas, a la puerta del restaurante. Subimos la escalera de la entrada y nos sumergimos de lleno en el ambiente Dacosta.

Hacía bastante viento, así que nos sentamos en una terraza cubierta en la que el ambiente solo invitaba a relajarse. Nos explicaron los menús: por un lado, “Universo Local” o la evolución del chef a lo largo de su carrera gastronómica; y, por otro, “Fronteras” o la manera que tiene Dacosta de entender la cocina hoy, su arte culinario desde Denia al resto del mundo.

¿Cuál elegimos? Tras varios minutos dudando, escogimos conocer la cocina actual del chef con “Fronteras”, pues realmente todo representa una evolución lineal desde que encendió por primera vez los fogones, y nos lleva además a querer volver para probar los menús de los años venideros.

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El menú se representa en 6 actos y 28 platos. El primer acto, los aperitivos, lo vivimos en la terraza. Sentados en unos cómodos sofás, comenzamos con un té denso de galeras

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y unas hojas de alcachofas de la vega baja,

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a los que siguieron los siguientes platos:

Buñuelo ligero de bacalao

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Carbón de pericana

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Raïm del pastor, cordifolia al limón

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Piadina de maíz fermentado, atún rojo y vinagreta de dashi

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Morro de cerdo moruno

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Y piedra de parmesano

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Aunque quedaba un plato del primer acto, nos llevaron al interior del restaurante a la que sería, durante las siguientes 3 horas, nuestra mesa. Antes de continuar con la cena, elegimos a nuestro quinto acompañante: el vino, un exquisito Clos Romans. Seguimos con el turrón de almendro y pasamos al siguiente acto.

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2º acto: salazones. Fueron las cebolletas frescas encurtidas y el papadam al comino los que nos ayudaron a cambiar el sabor.

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Tras ellos, traspasaron el telón el pulpo seco a las llamas y la hueva de mújol,

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la “torta” de hueva de maruca

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y la tonyina de sorra reposada entre kombu de azúcar y mechoui.

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Y comenzó el 3º acto:

Tomate “aplastao”

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Huevo de sepia

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Coca de guisantes y cebolla al vinagre de manzana

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Uva verde y mezcal

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Estábamos a punto de comenzar con el acto siguiente cuando, de repente, se apagaron las luces de todo el restaurante. De forma totalmente sincronizada, el equipo de Quique Dacosta dejó a cada comensal boquiabierto con un plato brillante y sorpresa: “Desayuno con diamantes”. No daré más detalles para que, si vais, a vosotros también os pille por sorpresa 😉

El 4º acto comenzaba con un langostino a la parrilla, al guiso de curry verde, aguacate y maíz, que no pude probar por mi nada apreciada alergia al curry.

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Sin embargo, y a pesar de que mis compañeros de mesa me aseguraron que aquel era uno de los mejores platos de la noche, yo pude probar uno de los platos del otro menú: pez limón, de 2015, al cual le ponían una sal cítrica que rallaban en el momento y que luego, encantada, me llevé de recuerdo a casa.

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Después, llegaron las yemas de erizos de las rotas al cardamomo y hojas de pepino,

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el puntalette nº 73 en emulsión de erizos ahumados, picantes y ácido,

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la anguila a la llama, con su piel y salsa de cítricos

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y la gamba roja de Denia “Twombly”.

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En el 5º acto terminamos la parte salada con un cocido de gallina vieja

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y el arroz Gleva D. O. Valencia entre paja y hojas secas de montaña.

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6º acto: los postres. Comenzamos con una nieve de melocotón,

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que dio el relevo al café en el chocolate

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y que culminó el acto con los pétalos de rosa y el cóctel de manzana de oro.

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Terminamos llenos pero completamente satisfechos. Cada plato cuenta una historia y recuerda una esquina del planeta. Si tengo que describir la experiencia con una sola palabra: IMPRESIONANTE.

¿Cuáles fueron, para mí, los mejores platos? En orden de preferencia:

  • Puntalette nº 73 en emulsión de erizos ahumados, picantes y ácido
  • Gamba roja de Denia “Twombly”
  • Tomate “aplastao”
  • Coca de guisantes y cebolla
  • Piedra de parmesano
  • Turrón de almendro
  • Carbón de pericana
  • Pétalos de rosa

Tras la cena, tuvimos el privilegio de que nos enseñaran la cocina y el laboratorio en el que trabajan cada día innovando e investigando nuevos sabores y platos, todo impecable y con la tecnología más avanzada.

Sin duda, un auténtico placer para el paladar, el estómago y los sentidos.


Más información:

Dirección: Calle Rascassa, 1. Urbanización El Poblet. Denia (Alicante)

Teléfono: 96 578 41 79

Precio (por persona):

  • Menú “Universo Local” – 190 euros. Maridaje: 79 euros
  • Menú “Fronteras” – 190 euros. Maridaje: 99 euros

Página web: www.quiquedacosta.es

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