Las 3 Huellas: el gastro chillout de moda en la capital del Turia

Siguiendo con mi costumbre de probar sitios nuevos, este fin de semana estuve cenando con unos amigos en el gastrobar Las 3 Huellas. Llevaba unos meses oyendo hablar de este sitio por parte de varios conocidos, por lo que al final me animé a reservar una mesa.

Las 3 Huellas

Las 3 Huellas es un restaurante que, junto con Salsia, empresa de catering y eventos, y el Hotel Solvasa, ha formado su propia “familia” hostelera. Ocupa el espacio de lo que en el siglo XIX era una fábrica de harina ubicada en la parte final de la Avenida del Puerto, y cuenta con un espacio envidiable, pues tiene un gran jardín frontal en el que niños y mayores pueden disfrutar tranquilamente mientras prueban los platos que Piero, su chef, elabora cada día en el local.

Juan Carlos y Sandra, la pareja que regenta junto con Marí el gastro chillout Las 3 Huellas, como ellos lo denominan, y que atiende con mucho cariño a todos sus invitados, me comentaban después de cenar que les sorprende y agrada, por partes iguales, la acogida que están teniendo desde que iniciaron su actividad a finales de febrero, unos meses en los que han tenido la visita de varios críticos que no han dudado en repetir la experiencia.

La oferta gastronómica de Las 3 Huellas está basada en la cocina mediterránea de fusión y con toques creativos, algo que claramente lo diferencia de los locales de su alrededor.

Iniciamos la cena con unos cuantos aperitivos, pues lo que en la carta figura como “tapas” son platos prácticamente individuales, por lo que pedimos varios de los que más nos apetecieron para poder probarlos todos. En este caso, Sandra nos iba recomendando unos u otros platos en función de lo que le íbamos diciendo, por lo que al final de cantidad acabamos bien. Compartimos los filetes de rape crujientes con emulsión de soja, unos fingers de rapito que tenían una salsa muy especial que nos encantó a todos, con toques cítricos y picantes; el ceviche de pulpo con cebolla morada, cilantro y maíz seco que, aunque estaba bueno, quizá para el ceviche lo más acertado es escoger un pescado que no necesite cocción previa, pues si no, al cocerlo y marinarlo se corre el riesgo de que quede más duro de la cuenta; la tortilla de patata en vaso, curiosa, pues era un yogur con un fondo de yema de huevo cocida a baja temperatura y acompañada de puré de patata; y, por último, bao relleno de carne de costillas de cerdo asadas, que estaba sencillamente espectacular.

Bao de costillas asadas
Bao de costillas asadas

Y no lo digo porque sea muy fan de los bao rellenos de prácticamente lo que sea, sino porque el sabor de las costillas deshuesadas con el pan recién frito (algo que nunca había visto en un bao), estaba realmente bueno.

Carpaccio de presa ibérica con manzana, rúcula e Idiazábal
Carpaccio de presa ibérica con manzana, rúcula e Idiazábal

Después de probar las tapas, pasamos a compartir varios platos; estos sí, de mayor tamaño. Los segundos fueron: la ensalada de pasta udon con habas de soja, que no nos dijo nada, pues la pasta estaba poco suelta y no tenía un sabor del todo definido; el carpaccio de presa ibérica con manzana, rúcula y queso Idiazábal que, para mí, junto al bao, fue el mejor plato de la noche; el rodaballo con zanahoria glaseada y verduritas, bueno aunque para compartir se nos quedó bastante escaso; y el solomillo de ternera con verduritas, puré de patata y foie, que estaba bastante bueno.

Solomillo con puré de patata, setas y foie
Solomillo con puré de patata, verduras y foie

Cremoso de limón caramelizado con tartar de fresas, mousse de chocolate con almendras y nueces caramelizadas o “mousse de caramelia” como lo llaman allí, y el brownie de chocolate, plátano caramelizado, cacahuetes y menta, fueron los postres que cerraron la velada. Lo que más nos gustó fue la mousse, pues era ligera, espumosa con toques crujientes y tenía una mezcla de sabores entre caramelo y chocolate que hace que todavía se me haga la boca agua solo de recordarlo.

Mousse de
Mousse de “caramelia”

Y así culminó nuestra experiencia en Las 3 Huellas, en un ambiente tranquilo, un oasis de cocina mediterránea y original, algo que parece imposible estando en medio de una de las grandes avenidas de Valencia.


Más información:

Dirección: Avenida del Puerto, 129 (Valencia)

Teléfono: 655 803 962

Precio: De 25 a 35 euros por persona

Página web: www.lastreshuellas.es

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