Un viaje a través del encanto y la decadencia de Portugal. Segunda parte

Cuarto día en Portugal: más sol, otra vez playa. Pedimos consejo a Francisco sobre qué playa elegir, pues estábamos un poco despistados, y nos recomendó que fuéramos a la playa Grande.

Playa Grande (Sintra)
Playa Grande (Sintra)

Está muy cerca de la playa das Maças y hay tanto espacio para compartir con los demás visitantes playeros que, si se anda un poco, además de estar en un sitio más bonito, parece como si te hubieras quedado en solitario. Tras varias horas en la playa nos fuimos al hotel, donde pasamos un rato en la piscina tranquilamente leyendo y prácticamente no cenamos, pues al día siguiente íbamos a darnos un homenaje en Lisboa.

El quinto día hacía sol pero iba a bajar un poco la temperatura en Lisboa, por lo que en media hora nos plantamos allí para visitar todos los rincones de la ciudad. Fuimos paseando por toda la Avenida da Liberdade, emblemática calle comercial en cuyos lados se disponen las mejores tiendas de Lisboa, y atravesamos las siguientes calles y plazas hasta llegar a la Plaza del Comercio.

Plaza del Comercio (Lisboa)
Plaza del Comercio (Lisboa)

Estuvimos un rato disfrutando de la brisa que corría, visitamos el barrio de Rossio y después caminamos hasta Alfama, donde estuvimos en uno de sus famosos miradores y tras ello entramos en el Castillo de San Jorge. Allí pudimos disfrutar de las mejores vistas de la ciudad, preciosa y con el cielo despejado, una maravilla.

Lisboa desde el Castillo de San Jorge
Lisboa desde el Castillo de San Jorge

Bajamos de nuevo andando y, como era bastante tarde, intentamos parar a comer en varios sitios sin éxito, por lo que al final acabamos haciendo una parada técnica en Vitaminas, una cadena de comida saludable donde nos tomamos una ensalada fresquita. Volvimos a subir, esta vez hasta llegar al Barrio Alto en el que, callejeando, encontramos dos sitios que nos encantaron: una heladería llamada en la que nos pedimos una tarrina de helado cada uno, probando tres sabores: vainilla, chocolate y avellana.

Heladería Mú (Lisboa)
Heladería Mú (Lisboa)

El helado es, sin duda, el mejor que he probado en mi vida. No sé si fue por el calor o por los más de 10 kilómetros que llevábamos recorridos, pero disfruté del helado como jamás lo había hecho. Era cremoso, suave, natural y ligero. Sin duda muy recomendable.

Helado de chocolate y avellana en Mú (Lisboa)
Helado de chocolate y avellana en Mú (Lisboa)

Y un pop-up store, Chiado Factory, en el que conocimos la original marca portuguesa de zapatillas Shoes your Mood y no pude resistirme a comprarme unas de color beige con dos lengüetas de diferentes estampados.

Después de tanto andar, nos merecíamos coronar el día con una cena en Pensão Sisudo, un pequeño restaurante con pensión en el centro de Almoçageme.

Pensão Sisudo (Almoçageme)
Pensão Sisudo (Almoçageme)

Tardaron bastante en atendernos y servirnos los platos, pero al final la espera mereció la pena. Compartimos una ensalada de garbanzos con bacalao en tempura, muy especial y curioso, y luego dos platos: pulpo a la brasa con patatas cocidas y emulsión de ajo y cilantro y salmón a la plancha con puré de guisantes y espárragos verdes braseados. La verdad es que estábamos bastante llenos, pero no pudimos resistirnos al postre, pues había varias tartas hechas por ellos que tenían una pinta buenísima, así que probamos un trocito de tarta de queso con arándanos y otro de tarta de limón con merengue, ambas impresionantes.

Cuando nos levantamos al día siguiente hacía bastante viento y fresco en Azoia, aunque al parecer tiene una especie de microclima por el que en verano hace frío y en invierno más calor que en el resto de poblaciones cercanas, por lo que sabíamos que seguro iba a hacer sol durante nuestra visita por Belém. Desayunamos y emprendimos el camino, unos 25 minutos en coche desde el hotel, llegamos y aparcamos fácilmente entre los dos monumentos principales que se deben visitar: la Torre de Belém y el Monumento a los Descubrimientos.

Torre de Belém
Torre de Belém
Monumento a los Descubrimientos
Monumento a los Descubrimientos

Paseamos de uno a otro bordeando la orilla del río Tajo y después fuimos a visitar el Monasterio, aunque había tanta gente que nos negamos a entrar. Anduvimos un rato más y llegamos al centro de Belém, donde está la famosa pastelería en la que se venden los mejores pasteles de nata de la ciudad. Por supuesto había una cola de más de 50 personas en la puerta, así que por desgracia tuvimos que pasar de largo. Tras un rato paseando, volvimos de nuevo al coche y fuimos en dirección al Palacio de Ajuda, situado muy cerca de Belém. De camino, como teníamos que dar la vuelta en algún sitio para poder ir hacia atrás, mientras pasábamos por debajo del emblemático Puente del 25 de Abril, nos encontramos con un espacio al aire libre denominado LX Factory, que nos llamó mucho la atención. Así que, como no teníamos prisa, aparcamos y entramos a verlo.

Interior de LX Factory (Lisboa)
Interior de LX Factory (Lisboa)

Son unas cuantas naves que fueron abandonadas y que, desde hace algunos años, están siendo de nuevo utilizadas por algunos emprendedores y son escenario de restaurantes, tiendas de ropa y decoración, encuentros diversos, etc. Hay varios lugares donde tomar algo, aunque cuando llegamos al hotel por la tarde nuestro anfitrión, Francisco, nos comentó que los lisboetas no se fían mucho de las cocinas de los sitios; dejémoslo mejor ahí.

Nos subimos al coche y fuimos directos a nuestro siguiente destino, el Palacio Nacional de Ajuda. Cuando llegamos nos sorprendió que, después de haber estado en varios monumentos absolutamente llenos de gente, pudiéramos aparcar en la puerta e hiciéramos la visita prácticamente solos. Fue un placer verlo todo tranquilamente, sin agobios, además de que era todo precioso. Resulta que fue la antigua residencia que utilizó la familia real portuguesa durante el siglo XIX y se convirtió en museo cuando se proclamó la república en 1910.

Salón de banquetes del Palacio de Ajuda (Lisboa)
Salón de banquetes del Palacio de Ajuda (Lisboa)

Tras la visita al palacio, nos apetecía dar una vuelta para buscar un sitio para comer pero se puso a llover, por lo que nos fuimos de compras a uno de los centros comerciales más exclusivo de Lisboa: Amoreiras. Allí pensábamos que no íbamos a encontrar gran cosa para comer; sin embargo, cuál fue nuestra sorpresa cuando llegamos a la zona de restauración y nos topamos con alrededor de 20 locales en los que se podían probar platos tanto de comida rápida como más tradicionales.

Nos decantamos por NY Sliders, un original concepto en el que tenías la opción de crear tus propios sliders o mini hamburguesas, a partir de la elección del pan, el tipo de carne y los acompañamientos. El menú incluía tres sliders y patatas fritas condimentadas con ajo y perejil., además de una bebida. Probamos varios tipos, pero nos gustaron tres especialmente: la de salmón con pepinillos y mayonesa de wasabi, la italiana con tomate y mozzarella y otra con cebolla caramelizada.

NY Sliders
NY Sliders

Cerramos la comida, como no podía ser de otra manera, con un postre en una pastelería y compartimos Pão de Ló de chocolate, un pastel de crema con base de tarta y un trocito de salami de chocolate (rollo de chocolate con trocitos de galleta con azúcar alrededor). Después de comer dimos una vuelta por las tiendas y descubrimos que había otros cuantos sitios más para comer, en los que había propuestas muy dispares, entre ellas un asador y un sitio de gyozas, todos con muy buena pinta.

Recorrimos el centro de cabo a rabo y encontramos una tienda de perfumes muy especial: Clash. Se trata de un concepto innovador que, según nos contaron, fue ideado hace unos meses por un londinense afincado en Lisboa, que llegó a la ciudad por amor y ahora ha emprendido su propio negocio en el mundo de la perfumería y ya ha abierto su segunda tienda. En Clash hay cuatro colecciones de fragancias, cada una de ellas con cinco aromas diferentes, tanto para hombre como para mujer. Nos encantaron y no pudimos dejar de llevarnos uno de sus originales botes cada uno y, aunque también tienen velas y otros productos, esperaremos a que tengan venta por Internet para comprarlos.

Aquella fue nuestra última tarde en Portugal, pues al día siguiente después de desayunar en el hotel y de despedirnos de Francisco y de todo lo que nos había rodeado durante nuestra estancia allí, volvimos a casa. Sin duda, un viaje para repetir y seguir descubriendo los tesoros escondidos de la zona.


Más información:

  1. Mú: Rua Dom Pedro V, 1. Lisboa. De 2 a 10 euros por persona. Página de Facebook.
  2. Chiado Factory: Rua da Misericórdia, 79. 1200 – 271 Lisboa. (+351) 213 460 009. Página web: loja.chiado-factory.pt
  3. Pensão Sisudo: Largo Miguel Bombarda, 14-15. 2705-029 Almoçageme (Colares). (+351) 219 291 507. De 20 a 30 euros por persona. Página de Facebook.
  4. LX Factory: Rua Rodrigues Faria, 103. 1300 – 501 Lisboa. (+351) 213 143 399. Página web: www.lxfactory.com
  5. Palacio Nacional de Ajuda: Largo da Ajuda. 1349-021 Lisboa. (+351) 213 637 095/213 620 264. Página web: www.palacioajuda.pt
  6. Amoreiras Shopping Center: Av. Eng. Duarte Pacheco, loja 2037. 1070-103 Lisboa. (+351) 213 810 200/40. Página web: www.amoreiras.com
  7. NY Sliders: espacio en CC Amoreiras. (+351) 226 000 139. Página web: www.nysliders.pt
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