Un viaje a través del encanto y la decadencia de Portugal. Primera parte

Después de pisar Madrid durante tan solo unas horas tras lo que había sido nuestro primer viaje del verano, pusimos rumbo a Portugal, concretamente a la zona de Sintra y Cascais. El año pasado tuvimos una maravillosa experiencia en Algarve y para este año nos apetecía especialmente visitar esa zona, también para poder acercarnos a Lisboa, una ciudad que me encanta.

Tras 7 horas de viaje, por fin conseguimos llegar a nuestro destino: el hotel St. Francis Lodge en Azoia, un pequeño pueblecito de la sierra de Sintra. Nos costó llegar, pero desde luego mereció muchísimo la pena. El sitio es precioso, lo preside un antiguo molino que a su vez se ha transformado en una gran habitación y el resto de habitaciones están dispuestas a su alrededor formando una gran C. En total son 7 habitaciones, cada una de ellas con una decoración diferente y muy original, sin ausencia del más mínimo detalle.

El hotel: St. Francis Lodge
El hotel: St. Francis Lodge

El hotel además deja a disposición de los clientes una casita en la que se ubican la cocina, un comedor y un salón, y que completa un encantador jardín con una pequeña piscina, donde las vistas son impresionantes, ya que se puede observar una de las playas más conocidas de la zona: la playa de Guincho. En la casa se puede cocinar cuando se desea e, incluso, leer un libro tranquilamente en el jardín o la sala de estar, pues el ambiente es de lo más tranquilo y relajante.

El desayuno que ofrece su dueño, Francisco, un publicista lisboeta que huyó hace unos meses de su ciudad para emprender esta nueva aventura a la que ha puesto su nombre, es totalmente homemade. Así, se puede iniciar el día tomando un pan espectacular recién hecho, acompañado de mermeladas caseras o aceite de oliva y sal, un buen café, fruta fresca preparada, zumo de fruta recién exprimido (uno diferente cada día: naranja, fresa…) y, si hay suerte, un bizcocho de manzana impresionante que hace una vecina cercana, la misma que prepara las mermeladas que se sirven en el desayuno. Todo es muy natural y está buenísimo.

Habíamos comenzado nuestro viaje de forma un poco atropellada con nuestra complicada llegada, pero lo arreglamos con una magnífica cena en el restaurante Refugio da Roca, en el mismo Azoia. Se trata de una casita de piedra que está muy cerca del hotel en la que se sirven platos tradicionales y pescados a la brasa. Nosotros compartimos unos langostinos al ajillo hechos en la típica cazuelita de barro, aunque la salsa era diferente de la española pero muy rica, y luego nos pedimos un plato de sepias pequeñas a la brasa y unos calamares (“lulas” en portugués) gratinados con queso de la zona y acompañados de arroz. Los calamares estaban colocados sobre una teja antigua bajo la que disponen un pie con un par de velas que hacen que el plato se mantenga caliente. Estaban asados en una salsa con una base de cebolla y tomate con nata y el queso fundido y gratinado les daba un sabor muy especial; con la compañía del arroz quedaba una mezcla buenísima. Cerramos nuestra primera cena con una porción de la típica queijada de la zona, casera y muy recomendable.

'Lulas' gratinadas
‘Lulas’ gratinadas

Cuando nos levantamos al día siguiente, estaba nublado y hacía bastante viento, por lo que nos calzamos unas zapatillas cómodas y nos fuimos de excursión a Sintra. Esta ciudad encierra historia en prácticamente todas sus esquinas, lo que la hace todavía más interesante de lo que a priori parece. Nos recorrimos todos los monumentos, desde el Palacio Nacional de Sintra, hasta el Palacio da Pena, pasando por el Castelo dos Mouros y los jardines y el palacio de Quinta da Regaleira.

Palacio da Pena
Palacio da Pena

Comimos en un sitio normalito por hacer una parada técnica simplemente pero como llevábamos varias horas andando sin parar nos dimos un capricho y nos pedimos un buen postre: una porción de tarta pavlova de chocolate y un pastel de nata. Fue en Espaço Edla, recomendable por sus pasteles y tentempiés que ayudan a continuar paseando con energía por la ciudad. Por la noche aprovechamos para cenar un poco de fruta en el hotel, pues estábamos agotados después de tanta caminata y así podríamos acostarnos pronto y continuar en plena forma al día siguiente.

Nos levantamos el segundo día y hacía sol y bastante calor, por lo que aprovechamos para acercarnos a la playa de Adraga, en Almoçageme (Sintra). Es una playa pequeña y con bastante oleaje, pero como no hace mucho calor el baño no es obligado.

Playa de Adraga (Almoçageme)
Playa de Adraga (Almoçageme)

Tiene un restaurante con bastante buena pinta para comer, pero nosotros decidimos reservarnos para ir por la tarde-noche a Cascais y directamente quedarnos a cenar allí. Así que después de un fantástico día de playa, nos arreglamos y nos fuimos a conocer Cascais. Es una ciudad mucho más turística si cabe que Sintra, como más comodidades aunque, aparte de sus diferentes playas, el puerto y algún que otro edificio simbólico, no hay mucho que ver. Dimos un largo paseo por sus estrechas calles empedradas y reservamos una mesa en un restaurante indio que nos habían recomendado unos  familiares que habían pasado unos días antes por allí, Massala.

Massala es un pequeño y acogedor restaurante con terraza, en el que se puede degustar auténtica comida india, desde el típico pollo al curry hasta las samosas de todo tipo. Nosotros somos verdaderos amantes del pollo tikka massala, por lo que no dudamos en pedirlo, tanto el clásico como el preparado en el horno tandoori, que decidimos acompañar con el típico pan naan, con y sin relleno de queso y unas samosas vegetales. Estaba todo muy bueno y disfrutamos muchísimo de la cena.

Pollo tikka massala
Pollo tikka massala

Cuando salimos de Massala nos apetecía tomar algo dulce para quitarnos un poco el sabor picante de la comida. Estuvimos paseando un rato más cuando nos topamos con una heladería italiana, Santini, en la que la gente se agolpaba en la puerta para poder pedir uno de sus famosos helados. Al principio pasamos de largo, pero luego vimos que había menos cola y nos acercamos.

Helado de caramelo en Santini
Helado de caramelo en Santini

Probamos cuatro sabores: chocolate, caramelo, vainilla y dulce de leche, todos ellos muy buenos y cremosos. Seguimos paseando, ya con nuestra ansiada tarrina de helado en mano, y nos fuimos a dormir.

El día siguiente volvió a amanecer soleado, por lo que de nuevo pasamos el día en la playa, aunque esta vez fue en la playa de las Maças (manzanas en portugués), en la freguesía de Colares (Sintra). Es una playa bastante grande, por lo que aunque haya mucha gente siempre hay espacio para colocarse y tener distancia entre unos y otros grupos. Hay bastantes sitios donde se puede tomar un buen pescado a la brasa, por lo que si entra hambre en algún momento se puede ir a una terracita y comer tranquilamente.

Playa de las Maças (Colares)
Playa de las Maças (Colares)

Nosotros decidimos seguir con nuestra tradición de desayunar fuerte y cenar, por lo que tras varias horas de playa decidimos arreglarnos e irnos a dar un paseo por el paseo marítimo de Cascais, llegando hasta Estoril. Así pudimos ver todas las playas de ambas ciudades, urbanas pero a la vez muy bonitas, hasta que llegamos a Estoril y desviamos nuestro camino para dar una pequeña vuelta de reconocimiento por la ciudad. Vimos el casino y algunas de sus calles, pero no nos impresionó demasiado, pues era muy turístico y artificial, por lo que volvimos para cenar a Cascais.

El día anterior, en uno de nuestros paseos encontramos un mercado parecido al famoso Mercado de San Miguel madrileño, el Mercado da Vila, que tiene diferentes puestos de alimentación por las mañanas y se transforma por las noches en un atractivo lugar con varios pequeños restaurantes en los que se pueden tomar platos diferentes a muy buen precio. Tiene un espacio central abierto con bastantes mesas, por lo que primero repasamos todo lo que había y después nos sentamos y fuimos pidiendo lo que nos apetecía.

Puestos nocturnos en el Mercado da Vila
Puestos nocturnos en el Mercado da Vila (Cascais)

Primero fuimos a Hi! Wine, una tienda de vinos, para probar un buen vino blanco fresquito para ir abriendo el apetito y, un rato después, fuimos probando la comida de tres sitios. En Stockholm Market, un puesto con una carta basada en platos típicos del norte de Europa, como era de esperar, pedimos unos tacos de pulled pork que acompañaban con juliana de lombarda, brotes tiernos y cebolla roja encurtida, cuyos sabores combinaban a la perfección.

Taco de pulled pork en Stockholm Market
Taco de pulled pork en Stockholm Market

En MU – Rosbife aos Molhos, puesto especializado en rosbif, nos prepararon un par de bocadillos de rosbif con un tierno pan de hamburguesa. Uno de ellos tenía cebolla caramelizada en vino tinto, daditos de bacon, lechuga y queso brie, y el otro tenía tomate natural, rúcula y queso parmesano. Ambos estaban buenísimos, fue todo un acierto pedirlos.

Panecillo con rosbif en MU - Rosbife aos Molhos
Panecillo con rosbif en MU – Rosbife aos Molhos

De postre, fuimos a una pastelería cuyo nombre no recuerdo, y nos tomamos un pastel de nata y un pastelito de chocolate, conocido en Portugal como Pão de Ló.

Como amante del chocolate, y a pesar de que soy fan #1 del pastel de nata, el Pão de Ló ha pasado a ser mi postre portugués favorito, pues es un bizcocho ligero y blando en cuyo centro hay chocolate casi fundido. Espectacular.


Más información:

  1. St. Francis Lodge: Rua dos Moínhos, 19. 2705-050 Azóia (Sintra). (+351) 213 456 789. Página web: saintfrancislodge.com
  2. Refugio da Roca: Estrada do Cabo da Roca, 27. 2705-001 Sintra. (+351) 219 290 898. De 20 a 30 euros por persona. No tiene página web.
  3. Espaço Edla: Rua Dr. Alfredo da Costa, 52. 2710-523 Sintra. (+351) 925 970 130/31. De 5 a 15 euros por persona. Página web: www.espacoedla.pt
  4. MassalaRua Frederico Arouca, 288. 2750-355 Cascais. (+351) 214 865 334. De 15 a 25 euros por persona. No tiene página web.
  5. Santini: Av. Valbom, 28F. 2750 Cascais. (+351) 214 833 709. De 2 a 10 euros por persona. Página web: santini.pt
  6. Mercado da Vila: Rua Padre Moisés da Silva. 2750-437 Cascais. Página de Facebook.
  7. Hi! Wine: puesto 39 en Mercado da Vila. De 5 a 20 euros por persona. (+351) 215 885 823. Página de Facebook.
  8. Stockholm Market: puesto en Mercado da Vila. De 5 a 15 euros por persona. (+351) 214 835 151. Página de Facebook.
  9. MU – Rosbife aos Molhos: puesto en Mercado da Vila. De 5 a 15 euros por persona. (+351) 915 870 949. Página de Facebook.
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